El inicio de un nuevo año siempre trae dos impulsos inevitables:
Ordenar lo pendiente y prepararse mejor para lo que viene.
2026 no es la excepción.
De hecho, todo indica que será un año en el que la eficiencia, la prevención de riesgos y el cumplimiento normativo dejarán de ser temas legales para convertirse en decisiones estratégicas de negocio.
Y si hay un frente donde esto se vuelve evidente desde el primer trimestre, es en transparencia corporativa.
Porque hoy, en Colombia, la ética empresarial ya no es una declaración de principios. Es una obligación regulatoria concreta, con responsables, plazos y sanciones claras.
Por eso, para construir un 2026 productivo, eficiente y bien estructurado, empezaremos por entender —y anticipar— los Programas de Transparencia y Ética Empresarial (PTEE).
¿Qué es un PTEE específicamente?
En términos prácticos:
Un PTEE es un sistema interno de control anticorrupción, diseñado específicamente para el sector privado.
Incluye políticas, procedimientos y responsabilidades que permiten identificar riesgos, actuar preventivamente y responder ante eventuales irregularidades.
Entre sus componentes esenciales se incluyen:
- Evaluación periódica de riesgos de corrupción.
- Protocolos de debida diligencia en la selección de contratistas, aliados y proveedores.
- Designación de un oficial de cumplimiento.
- Capacitación constante a directivos y empleados.
- Canales internos de reporte y políticas de confidencialidad.
En cuanto a su origen, los PTEE surgen como una respuesta estructural a los riesgos de corrupción y soborno transnacional en el sector privado.
Estos programas están regulados por la Superintendencia de Sociedades, respaldados por la Ley 2195 de 2022 y alineados con estándares internacionales de compliance y responsabilidad corporativa.
Su propósito es claro:
Prevenir, detectar y mitigar conductas que comprometan la integridad pública o privada, incluso cuando no exista intención directa de la empresa.
No es solo un documento. Es una forma de operar.
¿Quiénes están obligados a implementar un PTEE?
La obligación es relativamente reciente, por tanto, tienen poca difusión y alto riesgo.
Aunque algunas multinacionales han adoptado estos programas de forma voluntaria, la mayoría de las empresas nacionales aún desconocen los lineamientos de la Supersociedades, lo que las expone a sanciones importantes.
¿Cuáles son esos lineamientos?
Deben contar con un PTEE todas las sociedades vigiladas que al cierre del ejercicio fiscal anterior:
- Hayan realizado negocios o transacciones internacionales iguales o superiores a 100 SMMLV y cuenten con ingresos o activos superiores a 30.000 SMMLV.
- Hayan celebrado contratos con entidades estatales iguales o superiores a 500 SMMLV, con ingresos o activos totales superiores a 30.000 SMMLV.
- Pertenecen a sectores de alto riesgo como farmacéutico, construcción, minero-energético, TIC o comercio de vehículos.
Estas empresas deben implementar su PTEE antes del 31 de mayo del año siguiente y notificarlo oficialmente a la Supersociedades dentro de los 15 días hábiles posteriores al vencimiento del plazo.
Y si lo hiciste una vez, ¡debes seguir haciéndolo!
Incluso si una empresa deja de cumplir los requisitos en años posteriores, sigue obligada a mantener el programa durante al menos tres años adicionales, como medida de estabilidad y control.
De igual forma, debe informar por escrito a la Supersociedades cualquier cambio en su condición dentro del mes siguiente.
El incumplimiento de estos plazos genera sanciones económicas y disciplinarias, tanto para los representantes legales como para los revisores fiscales.
El rol del revisor fiscal
De acuerdo con la Ley 2195 de 2022, estos profesionales no solo deben verificar el cumplimiento financiero, sino también vigilar la implementación del PTEE en las empresas que estén obligadas a tenerlo.
Esto implica tres niveles de deberes:
- Supervisar la adopción del programa cuando la empresa cumpla con los requisitos legales.
- Reportar ante las autoridades competentes los casos de incumplimiento.
- Responder disciplinaria o penalmente si omiten sus funciones o no informan irregularidades detectadas.
En consecuencia, un revisor fiscal puede ser sancionado junto con la empresa por omisión o complicidad pasiva ante la falta de implementación del PTEE.
Su papel, por tanto, es estratégico. Se convierte en el primer filtro de integridad corporativa.
Beneficios de implementar un PTEE
Más allá del cumplimiento normativo, los programas de transparencia generan ventajas tangibles:
- Prevención del soborno y la corrupción, fortaleciendo la reputación empresarial.
- Claridad en responsabilidades y controles internos para empleados y directivos.
- Mayor confianza de inversionistas y aliados internacionales.
- Cumplimiento de estándares globales de compliance, como ISO 37001.
- Protección jurídica y fiscal ante investigaciones o sanciones.
En un mercado donde la confianza determina la permanencia, las empresas éticas no solo cumplen la ley, ganan competitividad.
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Conclusión
→ El cumplimiento no es solo un requisito formal. Es una estrategia de permanencia.
Y, como la transparencia define la competitividad, las empresas que implementan PTEE no solo evitan sanciones, sino que construyen una cultura que atrae talento, inversionistas y clientes.
2026 es el año para ordenar, anticipar y ejecutar mejor.
La transparencia no frena el crecimiento.
Lo hace sostenible.
Hasta la próxima entrega...
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